LA PAJARICA DE LAS NIEVES Y LA NIÑA DE LOS PEINES - CAPÍTULO 8 (EL HOSPITAL)

por 26.8.15 0 comentarios
De repente nuestra vida giraba en torno a un hospital, a una planta, a una habitación.

Mi padre se pasaba día y noche en el hospital, sólo iba al piso de Reus a ducharse, despejarse, comer algo...

Yo estaba en el convento otra vez entre semana y cada día que pasaba era una incógnita... Cada viernes me venía a buscar y me llevaba al hospital a ver a mi madre, yo tenía una acreditación que podía entrar con mi padre a esa planta, ya que era menor y los niños no podían acceder a ella.

A mi madre no le gustaba que fuera a verla, supongo que no quería que me quedara con ese recuerdo de ella... Me decía que se parecía a ET! Yo creo que lo decía para hacerme reír y quedarse con un bonito recuerdo de mi.

Los fines de semana siempre venía algún familiar a verla, así que mi padre y yo aprovechábamos para pasar un rato divertido juntos, nuestra vía de escape...Salou!

Íbamos a la playa para jugar y hacer castillos de arena, bañarnos en el agua del mar y olvidarnos de todo; algunas noches salíamos a dar una vuelta por la feria que había en frente de la playa, nos subíamos al saltamontes, al martillo, a los auto de choque, comíamos helado, algodón de azúcar rosa y siempre antes de irnos, yo tenía que sacar un patito de plástico amarillo con un palo, como si lo pescaras y depende del número que tuviera te daban un regalito, el cual yo se lo regalaba a mi madre al día siguiente y le contaba lo bien que lo había pasado en Salou.

Ella un día se quitó la mascarilla de respirar y me dijo, lo que me da más rabia de irme, es que me voy a perder como creces, como te haces mayor! Yo me quedé sin palabras... Sólo le pude dar un besito y un abrazo de esos que llevan amor del bueno.

Los médicos le dijeron a mi padre que ya se podía ir mi madre a casa, porque no había nada que hacer, sólo descansar en paz.

Así que un veintiséis de octubre, a las cinco de la madrugada, mi mamá se fue para siempre.

Virgin Cleo

La Maduixeta Vermella

Escribo mi vida y mis pensamientos, fotografío los secretos con mi cámara analógica que heredé de mi padre, callejeo con mi cruiser cuando no puedo surfear una bonita playa, viajo con mi música favorita por todo el mundo, pero sin duda lo que más me gusta es, reír y dar abrazos.

0 comentarios:

Publicar un comentario