Y por qué La Pajarica de las Nieves?
Pues muy fácil, porque mi abuela era como una pajarica pequeñita y regordeta con los pies más pequeños que he visto en mi vida y los más bonitos, aunque sea la parte del cuerpo que a mucha gente no le gusta, a mi me parece una parte bonita, sexy, curiosa y otras horrible.
Ella tenía los pies enanos y cuando pisaba, era como los pajaritos que dejan una huella perfecta en la nieve.
Así llamaba a mi abuelita, La Pajarica de las Nieves.
Pues muy fácil, porque mi abuela era como una pajarica pequeñita y regordeta con los pies más pequeños que he visto en mi vida y los más bonitos, aunque sea la parte del cuerpo que a mucha gente no le gusta, a mi me parece una parte bonita, sexy, curiosa y otras horrible.
Ella tenía los pies enanos y cuando pisaba, era como los pajaritos que dejan una huella perfecta en la nieve.
Así llamaba a mi abuelita, La Pajarica de las Nieves.
Y por qué La Niña de los Peines?
Pues porque creo que nunca en mi vida he tenido un peine, jamás recuerdo haber comprado uno, siempre he llevado el pelo corto, bueno, menos cuando era muy pequeña y mi madre me hacía trenzas. Yo siempre corría y corría cada vez que la veía con el peine, que tortura que te peinen, me tiraban tanto las trenzas que los ojos me lloraban solos!
A los doce años me corté el pelo en forma de casco y nunca más lo he vuelto a tener largo y por supuesto nunca más me vuelto a peinar, bueno excepto cuando voy a la peluquería, pero siempre me quejo.
Así me llamaba mi abuelita, La Niña de los Peines.
Pues porque creo que nunca en mi vida he tenido un peine, jamás recuerdo haber comprado uno, siempre he llevado el pelo corto, bueno, menos cuando era muy pequeña y mi madre me hacía trenzas. Yo siempre corría y corría cada vez que la veía con el peine, que tortura que te peinen, me tiraban tanto las trenzas que los ojos me lloraban solos!
A los doce años me corté el pelo en forma de casco y nunca más lo he vuelto a tener largo y por supuesto nunca más me vuelto a peinar, bueno excepto cuando voy a la peluquería, pero siempre me quejo.
Así me llamaba mi abuelita, La Niña de los Peines.


Empecé por el 9... Me hizo buscar el 1
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